Sobre la inteligencia artificial en la empresa se ha escrito mucho, y buena parte es ruido. Pero hay unos cuantos consejos que se repiten en la investigación más seria y entre los expertos más escuchados. Los hemos recogido y resumido pensando en una empresa pequeña, una entidad o un autónomo. La idea de fondo es la que defendemos en Arkadium, un proyecto de Opengea, la cooperativa que hay detrás de Intergrid: una IA que piensa por nosotros nos empobrece; una que nos ayuda a pensar mejor nos regenera (del ensayo «De la inteligencia a la sabiduría», en catalán).
1. Pruébala con tu trabajo de verdad
Es la primera de las cuatro reglas de Ethan Mollick, profesor de la Wharton School y uno de los autores más citados sobre este tema (Co-Intelligence, 2024): «invita siempre a la IA a la mesa». Nadie puede decirte dónde te será útil a ti; tienes que descubrirlo probándola con tareas reales: un correo difícil, el resumen de un documento largo, la descripción de un servicio para la web.
2. Tú eres quien revisa y decide
Es la segunda regla de Mollick y el consejo que más se repite. Un estudio de Harvard con 758 consultores de BCG lo midió: en las tareas en las que la IA es buena, quienes la usaban hicieron un 12 % más de trabajo, un 25 % más rápido y con un 40 % más de calidad. Pero en una tarea en la que la IA fallaba, quienes se fiaron de ella acertaron menos que quienes no la usaban. Los investigadores lo llaman la «frontera irregular»: no se sabe de antemano dónde falla, y cuando falla no lo parece. Por eso, lo que sale de la IA lo revisa siempre una persona antes de enviarlo o publicarlo.
3. Dale contexto, como a una persona nueva
La tercera regla: trátala como a una persona, pero dile qué persona tiene que ser. Las respuestas mejoran mucho si le explicas quién eres, para quién es el texto, qué tono quieres y qué no debe cambiar. Por ejemplo: «Eres la persona de atención al cliente de una gestoría pequeña. Reescribe esta respuesta para que sea amable pero firme. No cambies ni las fechas ni los importes.»
4. Empieza por un proceso concreto y mídelo
Un informe del MIT de 2025 encontró que el 95 % de los proyectos piloto de IA generativa de las empresas estudiadas no daban ningún retorno medible, y que el problema no era la tecnología, sino cómo se integraba en el trabajo. La lección para una empresa pequeña: elige una tarea repetitiva que te haga perder horas, prueba en ella la IA unas semanas y compara el tiempo de antes y el de después. Si funciona, conviértelo en un hábito; si no, pasa a otra.
5. Da al equipo una herramienta y unas normas
Según el Work Trend Index de Microsoft y LinkedIn, el 78 % de las personas que usan IA en el trabajo llevan sus propias herramientas, a menudo con cuentas personales y con los datos de la empresa dentro. Mejor decidirlo:
- Elegid una herramienta y usadla con cuentas de trabajo.
- Sacad las conversaciones del entrenamiento: en ChatGPT, Gemini, Copilot o Claude, en la configuración de privacidad o de datos, desactivad la opción que las usa para mejorar el modelo. Las versiones para empresas ya se comprometen a ello por contrato.
- Escribid media página de normas: para qué la usáis, qué no debéis poner nunca (contraseñas, datos bancarios, de salud o confidenciales de clientes) y quién revisa lo que sale.
6. Forma a las personas
La OCDE preguntó a más de 5.000 pymes de siete países: el 31 % ya usaba IA generativa, el 65 % de ellas decía que había mejorado el rendimiento del equipo y el 83 % que no había cambiado la plantilla que necesitaba. El principal freno: la mitad decía que al equipo le faltan conocimientos para usarla bien. El reglamento europeo de IA también pide a las organizaciones que la usan que tomen medidas para formar a las personas que la utilizan. No hace falta un curso largo: una sesión para compartir qué funciona y qué no ya ayuda.
7. Cuidado: los estafadores también la usan
Los correos de phishing llegan ahora sin faltas y en un castellano o catalán perfectos, y el INCIBE ya ha documentado casos de suplantación de un director con la voz clonada por IA. El consejo de los expertos en fraude es sencillo y funciona: un pago urgente o un cambio de cuenta bancaria se confirma siempre por otro canal, llamando al número de siempre, no al que aparece en el mensaje.
8. Piensa que mañana será mejor
La última regla de Mollick: «da por hecho que esta es la peor IA que usarás nunca». Lo que hoy no te funciona quizá funcione dentro de unos meses. Vuelve a probar de vez en cuando las tareas que habías descartado.
Y un consejo nuestro: la IA también habla de tu web
Cada vez más gente, en lugar de buscar en Google, pregunta a un asistente de IA «¿dónde encuentro un carpintero en Vic?» o «¿qué gestoría lleva cooperativas en Girona?». El asistente responde con nombres y enlaces de las webs que entiende bien. Ayuda que tu web diga claramente qué haces, dónde y para quién, con los horarios, el contacto, unas preguntas frecuentes y los idiomas de tus clientes. Y hay una decisión que tomar: si dejas que los robots de las empresas de IA la lean, porque si les cierras el paso a todos también puedes dejar de aparecer en sus respuestas. Si no sabes qué hace ahora la tuya, escríbenos y lo miramos.
Todo se resume en una idea: ni miedo ni prisa, criterio. Pronto te explicaremos cómo estamos integrando la IA en las herramientas que ya usas con nosotros.
